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MENOS ES MAS, EL CAMINO DE LA MODA EN 2021

MENOS ES MAS, EL CAMINO DE LA MODA EN 2021

Text: Editores Buro 24/7


Los cambios que comenzaron en 2020 para la industria de la moda no se detuvieron. A un año de la pandemia, el coronavirus sigue acelerando tendencias en el sector. Al cambio en los shows -y su modalidad digital- o el incremento de las ventas online, ahora se suma una caída en demanda, con un enfoque renovado del consumidor en la justicia social y un trato justo de los trabajadores de la confección. 

Algo que parece encuadrar con la nueva mentalidad de que "menos es más". Y quienes comprendan -y puedan adaptarse a esas tendencias- serán quienes sin dudas sobrevivan en la industria, según se desprende del  informe McKinsey 2021 State of Fashion, elaborado en colaboración a The Business of Fashion.

MENOS DEMANDA

La demanda de moda se desplomó durante los bloqueos globales de 2020. La ropa formal experimentó caídas aún mayores en las ventas y las ventas de ropa cayeron a medida que más personas trabajaban desde casa y dejaban de comprar. Es probable que un poder adquisitivo contenido, el desempleo y la creciente desigualdad impidan que la demanda de moda vuelva a los niveles anteriores al coronavirus.

 

 

 

Pero en un escenario de recuperación económica más optimista, las ventas de moda de China en 2021 podrían superar las de 2019, Europa también podría acercarse a 2019 (de 2 a 7%) y Estados Unidos podría quedarse un poco más atrás (7 a 12%). 

Las empresas deben aprovechar las nuevas oportunidades e incluso duplicar su rendimiento en todas las categorías, canales y territorios, según el reporte. 

 

 

 

MENOS ES MAS

Incluso antes de COVID-19, el exceso de existencias de la industria de la moda y la práctica generalizada de ventas significaban que solo el 60% de las prendas se vendían a precio completo, lo que generaba miles de millones de dólares en pérdidas de ingresos y márgenes. 

La situación empeoró durante la pandemia y pocos minoristas fueron inmunes. 

Así, se comenzó a privilegiar una nueva mentalidad del consumidor "menos es más", con una inclinación por bienes más duraderos, de mayor calidad y producidos de manera sostenible. 

Los ejecutivos de la moda están respondiendo a estas nuevas presiones poniendo la reducción de SKU, es decir, la unidad de mantenimiento de existencias en la parte superior de la agenda. Otros planes para reducir el exceso de inventario incluyen aprovechar un mejor análisis de la información del cliente y reducir el tiempo de desarrollo del producto. Otra práctica es pasar por alto el calendario de moda estacional. E incluso los gigantes de la moda rápida se esfuerzan por orientarse en las demandas del mercado con cadenas más cortas, mayor sostenibilidad.

Así han surgido materiales vegetales, como Lyocell, Tencel o Modal, creando colecciones sostenibles con prendas de algodón orgánico, botellas de PET, poliéster reciclado, Lenzing y Ecovero, actualmente la fibra de viscosa más ecológica en el mercado.

JUSTICIA SOCIAL

La conversación sobre la moda sostenible ahora va más allá del impacto de la industria en el medio ambiente: las cuestiones de justicia social y derechos humanos están ganando una mayor participación. Con los trabajadores de la confección, los asistentes de ventas y otros trabajadores mal pagados al final de la crisis de COVID-19, los consumidores se están volviendo más conscientes de cuán vulnerables son los empleados en la cadena de valor de la moda. 

La cosa va en serio, de acuerdo a lo declarado por los consultados:  dos tercios de los consumidores dijeron que detendrían o reducirían significativamente las compras en una marca si aquella no trata a sus empleados o proveedores de manera justa. Si bien aún no está claro si tales actitudes se traducirán en cambios tangibles en el comportamiento de compra, están comenzando a surgir algunas señales. 

 

IMAGEN @SOCIALCUT

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