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La temporada de rebajas y el verdadero lujo

Antonio González de Cosio

La temporada de rebajas y el verdadero lujo

Ya han arrancado las rebajas. En Europa es parte del banderazo del inicio del verano, las vacaciones y todas esas cosas que tanto nos gustan. En México -y me atrevo a decir que en todo el mundo- durante esta época se pueden encontrar las cosas que más nos gustan a una fracción de su valor, lo que nos llena de alegría y buena onda. A diferencia de las rebajas de invierno, las de verano son más especiales más porque al ir más ligeros de vestimenta, probarnos ropa no se vuelve tan engorroso. Por otro lado, es una temporada que también nos permite el acceso a ciertas marcas que nos fascinan, pero que habitualmente están fuera de nuestro alcance. así, a mitad de precio, ya podemos endeudarnos con menos culpa.

Pero este canto de sirenas de las rebajas, con su efecto hipnótico, a veces nos impide ver las cosas en su justa dimensión. Me explico. Hace un par de días, entré a una boutique que me fascina a ver si encontraba unos zapatos que me enamoraran. La verdad es que no había gran cosa, y después de rascar un poco encontré un par al que llamé "peor es nada". Me los probé y el ajuste era el correcto. Me miraba en el espejo y algo dentro de mi ser me gritaba que esos zapatos ya los había visto en otro lado. Con todo y el descuento, los zapatos en cuestión costaban casi 450 dólares. Me senté, los examiné y la verdad cayo ahí, frente a mí: los zapatos ni siquiera valían el precio de rebajas: la calidad de la piel no era la mejor, la suela era de goma cualquiera... No sé cómo alguien pudo pagar por ellos 900 USD. No los valían.

Salí de la boutique respirando aliviado y pensando: "de la que me libré". Y mientras me encaminaba a la siguiente tienda, reflexioné sobre lo que hoy día es el lujo y la confusión que cada vez más gente tiene sobre su naturaleza. El lujo es un conglomerado de muchos factores: un nombre, diseño, calidad, exclusividad y precio. No obstante, creo que muchas marcas hoy día están tomando un atajo bastante ventajoso para ellas y se van del primer factor directamente al último, sin pasar por los dos intermedios; es decir, están ofreciendo sólo productos con el respaldo de una firma y a un costo muy elevado.

No digo el nombre de la boutique que me hizo reflexionar sobre este tema, porque creo que está pasando por un lapsus: no siempre ha sido así y espero que repunte muy pronto. Pero en efecto, hay que ser más cautos con nuestro shopping y, hoy más que nunca, con la moda cambiando de forma tan vertiginosa, debemos asegurarnos que lo que estamos comprando tenga por lo menos un periodo justo de vida. A las chicas que hoy día presumen una prenda diciendo antes que otra cosa: "es que me costó carísima", lamento decirles que eso ya no es garantía de nada. Sorry. Puede ser carísima y ser de dudosa calidad o peor aún, puede ser carísima y ser una vulgaridad. Y ojo, aquí me explico con lo que quiero decir: una prenda cara se "abarata" cuando todo el mundo la tiene, en versión original o "reinterpretada" por una marca de fast-fashion. Seamos honestos: ¿cuánta tanta diferencia hay entre una chamarra de mezclilla rota y con parches que cuesta 800 dólares y una que cuesta 30 dólares en su versión popular? El mismo Calvin Klein dijo hace poco en una entrevista para The Business of Fashion: "La ropa de mezclilla cara lo es por el puro gusto del creador, no porque el material o los detalles justifiquen su precio. Yo he visto cosas en H&M que me parece que no tienen nada que pedirle a prendas de alto nivel. Y de mezclilla yo sé bastante".

Y aunque es cierto que el lujo se adquiere por un placer personal y en teoría no para alardear de él, me parece que comprar con inteligencia es el nuevo lujo del momento. Yo sóolo les comparto mi reflexión: analicen lo que están comprando. Y si es caro a secas o solo tiene un logo que te fascina, no te conformes porque te están quedando a deber. Comprar lujo debe darte placer a ti antes que a nadie, debe hacerte sentir único, fabuloso, poseedor de un pequeño tesoro. Sentir que lo que llevas en esa shopping bag tan mona vale cada centavo que pagaste por él. No compres caro por prestigio o por la etiqueta. Compra caro por el valor intrínseco del artículo, por lo que representa para ti y, si luego por lo que dé de ti frente los demás, que tampoco vivimos solos en una isla.

Y aunque esté al 50% de descuento, a veces ni así valen la pena las cosas. Enserio. Y no, no voy a decirte que en Zara comprarás lujo porque no es verdad, pero sí puedo decirte que en Yakampot o en Macario Jimenez podrás hallar lujo en su pura expresión, lo mismo que en las marcas infalibles como Louis Vuitton o Chanel. Pero ahora, ve por más, que no te regalan el dinero. Compra con inteligencia y no te dejes llevar por el canto de las sirenas: recuerda que los marineros acababan ahogados.

 

 

 

 

 

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  • Imagen: Imaxtree

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