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Iris Apfel, casi centenaria y atemporal

Iris Apfel, casi centenaria y atemporal

Text: Editores Buro 24/7


Necesitó que pasaran sesenta años para conquistar definitivamente el mundo de la moda, tanto como modelo o mujer de negocios dentro de la industria.

"Me autoproclamé la adolescente más Atemporal del Mundo. Y tengo la intención de continuar así", sintetiza Iris Apfel a sus 98 años, cuyo pelo blanco perlado, sus labios rojos y sus grandes anteojos de marco grueso se volvieron la marca registrada de la modelo.

Nacida en Queens, Apfel fue fichada el mes pasado por la agencia IMG Models, la misma que representa a Gigi Hadid y Gisele Bundchen.

"Es muy divertido. ¿Quién me iba decir que a mi edad iba a ser una chica de portada?", dijo Apfel, cuando se anunció su contrato, hasta los 100 años. 

Ese tono desprejuiciado es el que emplea para contar sus anécdotas, llenas de imágenes atractivas como ella, en su autobiografía Iris Apfel: ícono por casualidad. Reflexiones de una star de la tercera edad (Harpe rCollins), que sale a la venta este 21 de marzo.

Allí hace un repaso de su amor por el trabajo, pero sobre todo por Carl Apfel, compañero de vida y negocios con quien se casó en 1948, y desaparecido en 2015, cuando faltaba poco para su centésimo cumpleaños.

También recuerda cuándo fue finalmente que alcanzó la categoría de celebridad, en 2005, cuando fue elegida como testimonial de marcas como Coach y Citroëny creó una línea de make up para MAC y una colección de joyas.

Un nuevo nacimiento

Iris dejó su pasado de desconocida en 2005, cuando Harold Koda, entonces director del Costume Institute en el MET Museum de Nueva York, contactó a Iris para realizar una muestra sobre su colección de vestidos y bijouterie.

Con cientos de vestidos y accesorios, la muestra Rara Avis conquistó la Gran Manzana y tuvo el envión indiscutido delNew York Times: "No tiene sentido ir a Europa para tener una muestra de lo raro y auténtico estilo".

Antes de ser la modelo famosa de sus marcos de pasta gruesa, Iris fue en su juventud periodista, que probó suerte con el diseño de interiores. Hasta que en 1950 junto a su marido fundaron la Old World Weavers, dedicada a la reproducción de tejidos antiguos. En un viaje a Europa en 1953, conocieron el brocado, el damascado. En poco tiempo, su showroom era visitado por nombres como Greta Garbo, Estée Lauder o Montgomery Clift.

La alta moda la esperaba mucho más adelante. Pero en París tuvo su primer gran contacto. "Andaba por los atelier para encontrar telas sobrantes en los años 50. Así descubrí casas de moda que usaban maniquíes con tallas semejantes a la mía", cuenta.

Ahora, cuando los contratos para grandes marcas parecen que caerán de a montones, dice que puede prescindir de atuendos sofisticados. Lo importante es que estén a la mano.

"Quien ama las etiquetas puede definir mi estilo como excéntrico, pero eso importa poco. No me visto para hacermr ver, sino para mí misma. Cuando tienes un look distinto, piensas de modo distinto".

 

 

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