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El amor entre las flores y Dior

El amor entre las flores y Dior


Imagen: Instagram

Christian Dior interpretó su fascinación por las flores a través de cada una de sus creaciones

Fue en Granville, en los jardines de la villa de sus padres , en donde Christian Dior desarrolló una gran pasión por la horticultura y la creatividad. Desde muy pequeño, el diseñador prefirió ensuciar sus manos y trabajar con plantas  y flores que leer libros sentado en casa. Trabajar en los jardines de su madre le permitió a Dior conocer sus habilidades y entender la importancia del sentido del olfato y  de la vista. 

Rodeado de belleza y de los más delicados olores, Christian Dior aprendió sobre el cuidado de las más exquisitas flores. La exótica vegetación que acompañó a Dior durante su infancia y adolescencia fue sin duda alguna uno de los pilares más importantes para su carrera. El pequeño Dior no sabía que tiempo después, todo esto ser vería reflejado en cada una de sus piezas. Basta con recordar su idea de la “mujer-flor,” ó ser testigo del olor de Miss Dior, la cual enfrasca la esencia de rosas, gardenias, naranja y las más finas especias.

Christian Dior

 

Durante toda su carrera, Christian Dior nunca dejo de reinterpretar y reconstruir la poesía y la magia de su amado jardín a través de sus colecciones. Las flores siempre fueron parte de sus instalaciones también. En su primer show de haute couture el 12 de febrero de 1947, Monsieur Dior recibió a sus invitados asombrándolos con las más exquisitas decoraciones florales.

 

Más que ninguna otra, la rosa siempre fue la favorita de Christian Dior. Una flor símbolo del infinito y sinónimo de su siempre amada Granville, una memoria de sus tan queridos jardines donde corría cuando era apenas un niño. Para Dior, la rosa era un mundo que se dedicó a explorar a través de los años. Después de cada show y del caos que sucedía alrededor de sus colecciones, la actividad favorita de Dior era trabajar en su jardín. 

Christian Dior

En su libro autobiográfico, Dior escribe: “Después de haber sido lo suficientemente afortunado de tener a Ivan cuidando mi jardín en Fleury, le pedí que se hiciera a cargo del de Coudret. A pesar de ser de tamaño grande, quise que luciera discreto y elegante, como aquellos en mi amada Normandía. Siempre tuve el poder de volver a mis raíces y revivir el jardín que alguna vez acompañó mi infancia. Para así, finalmente comenzar a vivir en paz olvidando a Christian Dior para convertirme en Christian solamente una vez más.” 

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