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Un bistrot anti-coronavirus, un prototipo que inspirará a muchos

Un bistrot anti-coronavirus, un prototipo que inspirará a muchos

Text: Editores Buro 24/7


Un bistrot completamente reinventado, en un espacio experimental, protegido de la circulación de posibles virus -presentes, pasados y futuros-, donde los clientes se pueden aislar una "campana virtual y dinámica". La idea es de Chez Allard, establecimiento gastronómico de la rive guache parisina, propiedad de Alain Ducasse, que forma parte de la revolución de los locales blindados, contra riesgo de epidemias.

La nueva disposició de su local acaba de recibir la aprobación del Institut National de Recherche et de Sécurité y de la UTEAM, centro de la Universidad Tecnológica de Compiègne. 

Se trata de un prototipo de establecimiento a prueba del coronavirus, que puede replicarse a cuaquier punto del planeta, desde restaurantes de lujo o pizzerías o locales de comida rápida.

 

 

 

El hallazgo del bistrot anti-virus radica en su sistema de ventilación, que garantiza un aire puro y limpio todo el tiempo, y su sala de operaciones con cinco recambios de oxígeno, contra los habituales, de 1,5.

El sistema también garantiza el mantenimiento de la ventilación constante, evitando que partículas potencialmente contaminantes viajen de una mesa a la otra.

 

"Todo sucede como si cada mesa estuviera adherida a una campana virtual dinámica", dijo a la prensa local el arquitecto Arnaud Delloye, convocado por Ducasse para el desarrollo de su experimento gastronómico, único en el mundo.

 

Además del aire reciclado, cada mes tiene una separación física lo bastante distante como garantizar que los comensales no compartan cercanía, cuyo diseño estuvo a cargo del estilista de interiores Patrick Jouin.

 

La iniciativa puso a prueba también otro desafío, que fue el de conseguir que el histórico local de 1932, a pocos pasos de Saint-Germain-des-Près, conservara lo mismo su estética chic.

 

Porque Ducasse, habitante de una ciudad acostumbrada a disfrutar de sus bares, restaurantes y brasserie a cada paso, no se resignaba al confinamiento y a que las baguettes y raclettes sean volvieran una delicia para saborear en casa.

 

"Se me puso en la cabeza la cuestión de la seguridad sanitaria, claramente para mis clientes y para mi personal. Trabajamos rápido y avanzamos tanto porque quería ir a fondo con mi idea", contó a la prensa el chef, que presentó su idea al mismísimo presidente 

Emmanuel Macron. También consultó a dos médicos del hospital La Pitié-Salpêtrière, en París, el profesor Thomas Similowski, jefe del servicio de neumología y reanimación, y al profesor Jérôme Robert, jefe del servicio de bacteriología.

Es de creer que el prototipo inspirará a muchos otros locales en Europa y el resto del mundo.

 

 

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