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Flojera de Zoom. Cómo dosificar el estrés de las videollamadas

Flojera de Zoom. Cómo dosificar el estrés de las videollamadas

Text: Editores Buro 24/7


"Flojera de Zoom". Así ya describen algunos el cansancio o fatiga que sentimos luego de una jornada maratónica de videollamadas, en relación al tiempo en que podíamos encontrarnos con la gente en vivo y en directo, antes de la pandemia del coronavirus.

Los encuentros virtuales, a través del teléfono, la tablet o la computadora, es cierto que ayudan a mantenernos ocupados, a seguir con el trabajo o el estudio y conectarse con el mundo exterior. Pero por esa misma razón,terminan por generar estrés y fatiga, pues el resultado es que toda la vida de relación pasó a realizarse con un dispositivo mediante.

Qué de todo es lo que cansa tanto

El hecho de no tener en frente nuestro a la persona con la que necesitamos contactar significa trabajar más en la elaboración de señales no verbales, como las expresiones faciales, el tono de voz y el lenguaje del cuerpo. Así lo explicaron a la BBC el profesor Gianpiero Petriglieri, de la escuela de negocios europea INSEAD, y Marissa Shuffler, académica de la Clemson University, especialista en el bienestar en el trabajo y la eficacia del trabajo en equipo.

"El silencio crea un ritmo natural en una conversación en la vida real. Cuando se tiene una videollamada, te vuelves ansioso con la tecnología", explicó Petriglieri.

Ese aumento de la comunicación no verbal consume más energía, además de una disonancia entre la mente y el cuerpo, que provoca sentimientos contrastantes en las personas, que impide que se relajen.

Flojera de Zoom. Cómo dosificar el estrés de las videollamadas (фото 1)

En su canal de YouTube, la modelo Emily Didonato da consejos de reuniones virtuales

Pero además, se trata de estar en un estado de exhibición continua, con la consciencia constante de que se está siendo observado todo el tiempo a través de una cámara. 

"Cuando estás en una videoconferencia, sabes que todo el mundo te está mirando. Estás en un escenario y aparece una presión social y sensación de que necesitas actuar. Estar actuando es irritante y estresante", agregó Shuffler.

También, recuerda todo el tiempo la imposibilidad del contacto físico, que a veces trae el recuerdo de "aquellos momentos felices" vividos cuando todo era distinto.

Reunir en un mismo ámbito y de una misma manera las situaciones que antes tenían su propio momento -trabajo, amigos, familia, estudio, el pedido del supermercado- de por sí genera ansiedad y resulta comprensible cierto estado de irritabilidad.

"Imagine que vas a un bar, y el mismo lugar hablas con tu profesor, te encuentras a tu familia, o tienes una cita. ¿Es raro verdad? Eso es lo que estamos haciendo en este momento", dice Petriglieri.

Por esa razón, los expertos aconsejan que se asigne un tiempo a las videollamadas, así como establecer una duración para ellas. Y sobre todo, considerar que la cámara no siempre tiene que estar prendida en cada reunión.

 

 

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