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Princesa real y gurú de los rizos

Princesa real y gurú de los rizos

Text: Editores Buro 24/7

De ex modelo y chica Pantene a "princesa trabajadora"

Keisha Omilana se convirtió involuntariamente en princesa y gurú: de Nigeria, al casarse con el hijo del rey de ese país, y de los rizos, al lucir la enorme cabellera afro contra la que le hicieron luchar en sus tiempos de modelo, a fuerza de alaciados y químicos.

Era el año 2000 y trabajaba como modelo en Nueva York. Allí conoció a Kunle Omilana, empresario que resultó ser hijo del entonces rey de Nigeria.

"En Nigeria hay muchas tribus, y cada una tiene su familia real, de manera que yo soy una princesa de Nigeria, pero no de todo el país; solo del reino Yoruba. Mi marido proviene de la casa Arigbabuowo", explicó en una entrevista el diario español El País.

Hoy viven en Londres con sus dos hijos. La residencia permanente en Nigeria por ahora está fuera de sus planes, pero lo mismo se toma en serio su trabajo royal, al punto que firma sus correos como The Working Princess ("la princesa trabajadora"). 

Princesa real y gurú de los rizos (фото 1)

"No tengo obligaciones específicas, pero entiendo que mi rol implica honrar a mi país, mantener el buen nombre familiar y hacer todo lo que esté en mi mano para empoderar a las mujeres y a la juventud", contó. Además, planean celebrar su aplazada ceremonia nupcial en el país africano. "Parece que será en 2020", contó.

Omilana luce normalmente su enorme melena afro, con la que es la cara de un proyecto que lanzó en 2017, A Crown of Curls ("una corona de rizos"); enseña a cuidarlo y mantenerlo mediante cursos, talleres y consultas privadas.

"Mi principal clientela son mujeres en parejas interraciales que no saben cómo lidiar con los rizos de sus hijas. Y lo que más disfruto es ver a una niña mirarse en el espejo y que le encante su cabello, aunque sea tan distinto al de su madre. Creo firmemente que quererte a ti misma también pasa por amar tu pelo", opina. 

Porque el tema del cabello, sostiene, puede llegar a afectar a la autoestima de las niñas. "Todo empieza con el lenguaje. Si cada vez que tu madre te peina se queja de lo espeso que es tu pelo, o de cuánto se enreda, empiezas a pensar que pasa algo malo con él, y eso afecta a tu confianza".

Omilana habla por experiencia propia. Recuerda lo mucho que le costó ingresar al mundo del modelaje en tiempos en que la palabra diversidad era algo ajeno en la industria.

"Siempre me decían lo mismo: 'Eres muy guapa, nos encanta tu aspecto, pero por desgracia no podemos ficharte porque ya tenemos una modelo negra'. Y yo me quedaba pensando: '¿Y por qué no pueden tener dos?'". 

Gracias a un encuentro casual con Stephanie Seymour, Omilana acabó en Ford Models. "Entró en el restaurante donde yo estaba trabajando y en cuanto me vio me dijo que era una 'baby Naomi', en referencia a la supermodelo Naomi Campbells.

Pero sus rizos seguían siendo su problema, sin embargo, siempre parecían ser un contratiempo. Su agente la llamaba para comentarle que un cliente quería trabajar con ella pero que lamentaba que su pelo fuera demasiado "salvaje".

"Te obligaban constantemente a pensar que había algo de ti misma que tenías que cambiar". Omilana finalmente logró un contrato con Pantene y se convirtió en la primera modelo negra en aparecer en tres campañas consecutivas de la marca (de hecho, la apodaron "la chica Pantene"). 

"Experiencias así me reconfirmaron que mi pelo no tenía nada de malo", contó.

 

 

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